El Señor advirtió a el enemigo

From Wiki Planet
Jump to navigationJump to search

“Y pondré hostilidad entre vos y la fémina”. Génesis 3:15.


---


Hay una lucha entre las potencias del cielo y las del desorden, entre los mensajeros divinos fieles y los rebeldes. Jesús y Satanás no coinciden y de ninguna manera podrán hacerlo. En cada era, la verdadera iglesia de el Señor ha librado una guerra contra las agencias del enemigo. Y esta disputa, entre los espíritus caídos y las personas malvadas, por un lado, contra los mensajeros de Dios y los seguidores fieles, por el otro; ha de prolongarse hasta el término del combate.


---


Esta feroz guerra elevará su brutalidad a medida que se llegue el desenlace. A los que se han aliado a los emisarios del mal, el Altísimo los ha designado como descendientes de la oscuridad. No existe, ni podrá existir, enemistad natural entre los espíritus rebeldes y los seres humanos caídos. Ambos son malvados. Por causa de la rebelión, ambos abrigan odio interno. Los ángeles malvados y los inicuos se han aliado en una confederación desesperada en contra del orden divino.


El enemigo entendía que si podía persuadir a la descendencia de Adán a unirse con él y su rebelión, como lo había hecho con los aliados caídos, formaría una poderosa fuerza con la cual podría llevar adelante su estrategia.


---


En medio de las huestes del mal domina la irritación y las divisiones, sin embargo, todos están firmemente comprometidos en la resistencia contra el cielo. El plan central es menoscabar a Dios, y su gran número los conduce a mantener la ilusión de que serán capaces de destronar al Todopoderoso.


---


Cuando Adán y Eva fueron establecidos en el huerto, eran inocentes y estaban en perfecta armonía con el Dios. En la naturaleza de sus corazones no había la menor señal de enemistad. Pero cuando cayeron en rebeldía, renunciaron su inocencia. Llegaron a ser corruptos porque se colocaron del lado del diablo e hicieron lo que el Señor específicamente les ordenó que no hicieran. Y si el Altísimo no hubiera actuado, la raza humana caída habría creado una alianza sólida con el enemigo en abierta enemistad con el reino divino.


---


Pero cuando el Creador dijo: “Y haré existir hostilidad entre vos y la fémina, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te golpeará en la corona, y tú le golpearás en el talón”, el enemigo supo que aunque había tenido éxito al hacer pecar a los hombres, aunque los había conducido a creer en su mentira, aunque había logrado corromper la naturaleza humana, algún arreglo se había hecho por el cual los seres que habían desobedecido recibirían una posición ventajosa y su ser volvería a tener la pureza. Comprendió que sus propias maniobras al probarlos se volverían contra él y que sería dejado en una posición desde la cual jamás llegaría a ser un conquistador.


---


Al decir, “Y pondré enemistad entre vos y la fémina, y entre tu descendencia y la descendencia de ella”, Dios se prometió a implantar en los mortales un cambio radical, el odio por el mal, el fraude, la vanidad y por todo aquello que lleve el marca de las maniobras de el enemigo.