Ventanas de PVC vs ventanas de aluminio: ventajas y desventajas en carpintería moderna

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Quien vive con una ventana vieja lo sabe: el material se aprecia cada día. No solo por el frío que se cuela en el mes de enero o el ruido del tráfico, asimismo por la sensación de solidez al abrir, el color que aguanta el sol y el ahínco que exige el mantenimiento. En la carpintería moderna, el duelo frecuente se juega entre dos grandes: la carpintería de aluminio y la carpintería de PVC. Ambas se han ganado un lugar propio, mas marchan mejor en contextos distintos. Elegir bien no consiste en leer una lista genérica, sino en cruzar clima, orientación, presupuesto, estética y uso previsto.

Llevo años instalando y auditando cerramientos en obra nueva y reforma. Y aunque parezca un tema técnico, las resoluciones se vuelven muy concretas frente al hueco: ¿corredera o practicable?, ¿rotura de puente térmico o no?, ¿laminado acústico?, ¿RAL o foliado? Aquí va lo que de verdad cambia la experiencia entre ventanas de PVC y ventanas de aluminio, con ventajas, límites y casos en los que una opción rinde más que la otra.

Qué diferencia de verdad a PVC y aluminio

El PVC es un polímero, un material aislante por naturaleza. No conduce el calor y se fortalece con cámaras internas que interrumpen los flujos térmicos. El aluminio, en cambio, es un metal conductor. La industria resolvió ese inconveniente con la ruptura de puente térmico, un separador de poliamida que corta el camino del calor entre el exterior y el interior. Esta pieza cambió el mercado, pues dejó que las ventanas de aluminio pasasen de ser frías a competir con solvencia en eficiencia.

Esa diferencia de base afecta a casi todo: perfiles, herrajes, acabados, rigidez, posibilidades de diseño y, como es lógico, precio. Cuando un usuario me pide “la mejor ventana”, siempre y en toda circunstancia pregunto lo mismo: ¿para qué exactamente espacio, con qué orientación, con qué ruido y a qué temperatura? Una ventana excelente en una fachada norte de clima frío no coincide con lo ideal para un piso a nivel de mar, con vientos fuertes y mar salada.

Aislamiento térmico: el punto fuerte del PVC, el avance del aluminio con RPT

En clima continental o de montaña, con inviernos largos, el PVC suele marcar la diferencia sin subir mucho el presupuesto. Un perfil de 5 a 7 cámaras, combinado con un vidrio doble bajo emisivo y gas argón, consigue valores U de uno con dos a uno con cuatro W/m²K sin excesos técnicos. Ese rango ya se nota en la factura de calefacción y en la sensación al acercarse al vidrio.

El aluminio con ruptura de puente térmico y un perfil de calidad asimismo puede alcanzar cifras similares, mas necesita perfiles más elaborados y, con frecuencia, acrecentar el espesor del marco o incorporar espumas y poliolefinas auxiliares. Es viable, y cada vez más frecuente en obra de alto estándar, mas tiende a elevar el coste global de la carpintería de aluminio para llegar al mismo nivel térmico que una ventana de PVC bien configurada.

En zonas templadas, la diferencia térmica se vuelve menos crítica y entra a escena la inercia, la resistencia a la radiación solar y la estabilidad dimensional. El aluminio acepta mejor el calor extremo y la exposición continuada sin deformarse. El PVC moderno soporta, mas en latitudes con veranos muy duros es conveniente exigir perfiles certificados, con aditivos contra UV y un foliado de calidad si se busca color oscuro. Sí, el color influye: los tonos oscuros absorben más calor y en PVC asequibles pueden aparecer deformaciones o alabeos con los años.

Aislamiento acústico: más vidrio que marco, mas el PVC ayuda

El estruendos se combate principalmente desde el vidrio, no desde el marco. Lo que marca el cambio es incorporar vidrios laminados acústicos, espesores asimétricos y cámaras con gas. Aun así, el PVC aporta un plus de estanqueidad gracias a su elasticidad y a juntas más espléndidas. En mediciones reales, con exactamente la misma combinación de vidrios, una ventana de PVC acostumbra a ofrecer un par de decibelios extra de atenuación con respecto a un aluminio básico. Si el aluminio está bien desarrollado y con RPT, esa diferencia se reduce.

En pisos urbanos junto a avenidas o bares, suelo proponer un bulto de vidrio 44.2 Silence - 14 - seis o 6/16/4 con laminado acústico, y priorizar carpinterías practicables en lugar de correderas. Tanto en PVC como en aluminio, las correderas pierden estanqueidad por su sistema de deslizamiento. No es que sean malas, pero tienen límites acústicos.

Estética y posibilidades de diseño

Aquí el aluminio reluce. Sus perfiles son más delgados y permiten acristalamientos grandes con menos marco a la vista. En arquitectura moderna, esa línea fina y el acabado anodizado o lacado RAL marcan la diferencia visual. Además de esto, el aluminio admite con toda naturalidad esquinas a inglete, grandes correderas elevables y sistemas minimalistas con marcos ocultos, soluciones que exigen rigidez y precisión.

El PVC ha avanzado en acabados y hoy ofrece foliados con texturas de madera, colores sólidos y bicolores. El salto respecto a hace diez años es enorme. Aun así, los perfiles suelen ser más gruesos para lograr exactamente la misma rigidez, lo que acrecienta el porcentaje de marco respecto a vidrio. En huecos pequeños, ese detalle resta luz. En algunos proyectos, el usuario admite un leve peor factor térmico en aluminio a cambio de más superficie de vidrio y una estética más esbelta.

Durabilidad y mantenimiento

El aluminio resiste muy bien la intemperie, singularmente si el acabado lacado o anodizado es de calidad certificada (Qualicoat, Qualanod). En zonas costeras se agradece un lacado marino y un mantenimiento anual con agua dulce para suprimir salitre. Este ritual sencillo prolonga mucho la vida útil y evita pátinas blanquecinas.

El PVC no se oxida ni precisa pintura, se limpia con agua y jabón y poco más. En perfiles blancos soporta décadas con buen aspecto. En colores oscuros o foliados, la clave está en adquirir marcas con garantías claras en frente de radiación UV. En casas con fuertes amplitudes térmicas, recomendaría eludir tonos muy oscuros en PVC expuestos al oeste sin protección solar, y si se desean, garantizar refuerzos interiores convenientes.

Algo que pocas veces se menciona: las juntas y los herrajes mandan. Una ventana excelente con gomas baratas va a fallar ya antes. En cualquier material, resulta conveniente revisar juntas cada tres a 5 años y engrasar los herrajes. Esa atención cuesta minutos y ahorra molestias.

Sostenibilidad y huella ambiental

El discute es menos blanco y negro de lo que parece. El aluminio tiene una huella de fabricación alta, mas es reciclable de forma prácticamente infinita y ya existen perfiles con porcentajes notables de aluminio reciclado postconsumo. El PVC requiere aditivos y su reciclaje, aunque posible, depende de cadenas de gestión todavía desiguales según países y zonas. Dicho esto, la ventana que menos impacta es la que mejor reduce la demanda energética del edificio y dura más años sin ser sustituida. Seleccionar un buen vidrio, supervisar infiltraciones y asegurar una instalación profesional tiene más impacto que discutir solo el material.

En países con buenas tasas de reciclaje del aluminio, este punto inclina la balanza. Donde el mercado de PVC está más maduro y la cadena de restauración funciona, el PVC asimismo puede defenderse. Es conveniente pedir declaraciones ambientales de producto si el proyecto lo demanda.

Precio y calidad: dónde se paga y dónde se ahorra

Una ventana de PVC de gama media con buen vidrio suele ser más económica que una de aluminio con posibilidades térmicas equivalentes. La diferencia se acentúa cuando pedimos altas prestaciones: el aluminio necesita más ingeniería para igualar el U del PVC y eso se ve en la factura.

En gama alta, el aluminio despega con soluciones que el PVC no siempre puede replicar: correderas de gran formato con hojas por encima de doscientos kilogramos, sistemas minimalistas con encuentro central de veinte milímetros, automatizaciones integradas o fachadas ligeras. En esos escenarios, el coste sube, pero el resultado asimismo.

Conviene desconfiar de la baratija en los dos materiales. Un PVC económico sin refuerzo o con herraje básico se desajusta en un par de años. Un aluminio sin rotura o con RPT de baja calidad condena la casa a condensaciones y puentes térmicos. Si el presupuesto aprieta, prefiero reducir extras estéticos y sostener un buen vidrio y una carpintería honesta.

Instalación y sellado: el 50 por ciento del rendimiento

He visto ventanas geniales que rinden como malas por una instalación pobre. El marco debe anclarse a soporte firme, con cuñas correctas, cintas expansivas o sellos flexibles de calidad y roturas de puente térmico también en el premarco cuando corresponde. Remates interiores con yeso o tablero bien ejecutados evitan grietas y filtraciones de aire.

En rehabilitación, si el hueco está revirado, hay que corregir aplomos y niveles antes de atornillar. Una corredera mal nivelada rueda mal y envejece peor. Además, la ventilación controlada importa: si cambiamos todas las carpinterías por modelos super estancos sin prever aireadores o un sistema de ventilación, aparecerán condensaciones en invierno. La ventana no es solo un aislamiento, también forma parte de la respiración del edificio.

Condensaciones: cómo prevenirlas en todos y cada material

La cara fría de la física aparece en baños, cocinas y dormitorios en invierno. En PVC bien desarrollado, el marco acostumbra a sostenerse por encima del punto de rocío, de modo que la condensación, si aparece, se localiza en el vidrio. Con aluminio, sobre todo en modelos sin ruptura o con RPT tímida, el marco puede sudar en días fríos. Hoy esto se reduce eligiendo perfiles con RPT desprendida, espumas térmicas y juntas bien dimensionadas. Independientemente del material, ventilar y controlar la humedad interior salva muchas situaciones.

Seguridad y herrajes

El material del marco no define por sí solo la seguridad. Lo determinan los herrajes perimetrales, los puntos de cierre, los bulones tipo champiñón y el vidrio. Un laminado 3+3 o 4+4 ya mejora mucho la resistencia frente a intrusión. En hojas grandes, la rigidez del aluminio ayuda a mantener ajustes finos en el tiempo, al tiempo que el PVC requiere refuerzos de acero para lo mismo. En los dos casos, una fabricación cuidada y un ajuste profesional supera cualquier diferencia teórica.

Clima y entorno: casos reales

Un ático en Sevilla, orientación sur, grandes ventanales y toldos motorizados. Aquí suelo optar por carpintería de aluminio con rotura de alto nivel, lacado de calidad y vidrio selectivo para controlar ganancias solares. Las hojas grandes se mueven mejor y la exposición al calor castiga menos al metal.

Una casa en Burgos, fachada norte barrida por vientos fríos, ventanales medios. El PVC rinde maravillosamente, con perfiles de 70 a 82 milímetros, triple junta y vidrio bajo emisivo doble o triple si el presupuesto lo permite. La sensación térmica dentro cambia desde el primero de los días.

Un piso a pie de playa, salitre constante. El aluminio tiene buena prensa aquí, mas solo con tratamiento adecuado y mantenimiento anual. El PVC también marcha, con herrajes inoxidables y singular cuidado en drenajes. El factor decisivo suele ser el tamaño de las hojas y la preferencia estética.

Un bajo en calle ruidosa, marcos pequeños. PVC con practicables, juntas desprendidas y vidrio laminado acústico. Si el usuario desea corredera, planteo elevable de aluminio y asumo un aislamiento algo menor a cambio de confort de uso.

Qué mirar en la ficha técnica sin perderse

  • Valor U de la ventana completa, no solo del vidrio. Evita resoluciones basadas en Uf o Ug separadamente cuando el dato combinado falta.
  • Permeabilidad al aire, clase tres o cuatro para zonas ventosas. Marca diferencia en polvo y confort.
  • Estanqueidad al agua, sobre todo en testeras expuestas.
  • Herrajes certificados y número de puntos de cierre. Comprueba el perímetro, no solo dos cierres laterales.
  • Garantías de acabados: Qualicoat o anodizado certificado en aluminio, y garantía UV clara en PVC y foliados.

Esta es la primera de las dos listas toleradas. No incorporar más listas salvo una auxiliar si aporta claridad.

Corredera, practicable o oscilobatiente: no todo es material

La tipología influye tanto como el material. La practicable y la oscilobatiente consiguen mejor sellado merced a la presión de cierre. La corredera ofrece comodidad y ahorro de espacio, útil en balcones y estancias angostas. En grandes formatos, la corredera elevable de aluminio es una delicia de uso, pero cuesta más. En PVC asimismo existen, aunque con límites de tamaño más rigurosos. Si el objetivo es silencio y eficacia, siempre y en todo momento planteo practicables u oscilobatientes, y reservo correderas para huecos exteriores con prioridad de paso o vistas.

Mitos comunes que conviene aclarar

El PVC siempre amarillece. No, si se compra calidad. Los perfiles actuales con estabilizantes libres de plomo y UV bien dosificados soportan el color durante años. El daño acostumbra a venir de productos de limpieza beligerantes o marcas sin garantías.

El aluminio es frío por definición. Sin rotura, sí. Con RPT moderna y un buen vidrio, no. He medido marcos de aluminio a dieciocho o diecinueve grados interiores en mañanas de cinco grados fuera, un resultado impecable en confort.

El PVC no sirve para hojas grandes. Depende de los refuerzos y del herraje. Aun así, cuando charlamos de hojas sobre 2,4 metros de alto o pesos de vidrio muy altos, el aluminio mantiene mejores tolerancias y fluidez de maniobra.

Cuanto más grueso el perfil, mejor aisla. Solo en parte. El diseño de cámaras, las juntas y el vidrio mandan. Un perfil grueso con mal vidrio no rinde.

La instalación es simple y da igual quién la haga. No. El desempeño final cuelga de la instalación. Percibir la obra a plomo, sellar bien y revisar holguras evita sorpresas.

Costes a diez años: lo que se paga se nota

Cuando comparo presupuestos con clientes, miro el costo total de propiedad. Un PVC de buena gama tiende a ser más asequible al inicio y mantiene costos bajos de mantenimiento. Un aluminio de media gama con RPT ajustada quizás pide más inversión inicial y un mantenimiento ligero, mas gana en estética y durabilidad de acabados en exposiciones duras. Si las facturas de energía preocupan, una ventana con U baja amortiza una parte de la diferencia en pocos inviernos, singularmente en tiempos fríos. En tiempos cálidos, el control solar del vidrio y los sombreados vale más que rascar décimas en el U del marco.

Señales de calidad en taller y obra

Visita el taller si puedes. El orden habla de la precisión con la que ensamblan. En PVC, fíjate en soldaduras limpias y refuerzos atornillados, no clavados a ojo. En aluminio, observa cortes sin rebabas y un lacado uniforme sin piel de naranja. En obra, solicita ver niveles y cuñas antes de sellar, y verifica que la hoja cierra homogéneo en todo el perímetro. Un paño de papel atrapado en diferentes puntos del cerco debe ofrecer exactamente la misma resistencia al tirar.

Recomendaciones prácticas según tu caso

  • Vivienda en clima frío, huecos medianos, presupuesto contenido: ventanas de PVC con perfil de setenta a 82 mm, doble o triple junta, vidrio bajo emisivo con argón. Herraje perimetral y practicables. Esta es la segunda y última lista tolerada.

A partir de aquí volvemos a prosa para respetar el límite de listas.

Si buscas grandes ventanales y una presencia mínima del marco, la carpintería de aluminio se impone. En correderas elevables, especialmente en salones que abren a terrazas, la suavidad de marcha y la rigidez del conjunto compensan el sobrecoste. Para rehabilitaciones en cascos históricos donde el color y la textura de madera son un requisito, el PVC foliado puede solucionar bien a menor costo, pero es conveniente confirmar las demandas del ayuntamiento y la durabilidad del foliado en la orientación concreta del hueco.

En bajos comerciales, almacenes integrados en vivienda o estudios a calle, el vidrio laminado y los cierres perimetrales pesan más que el material del marco. He visto ventanas de aluminio con RPT y vidrio 44.2 que dismuyen el estruendos del tránsito a la mitad percibida, algo que un PVC con vidrio fácil no consigue. Al revés, en dormitorios interiores, el salto de confort del PVC con buen vidrio y practicable es una de esas mejoras que se aprecian la primera noche.

¿Carpintería de aluminio, carpintería de PVC o una combinación?

No es raro mezclar. En una misma residencia, se puede apostar por ventanas de aluminio en huecos de gran formato, correderas y zonas expuestas al sol fuerte, y por ventanas de PVC en dormitorios y estancias donde el silencio y el desempeño térmico mandan. Esta estrategia reparte el presupuesto conforme las prioridades, sin sacrificar estética ni comodidad. Eso sí, regula colores y proporciones de perfiles a fin de que la fachada no parezca un collage. Los RAL y los foliados han mejorado tanto que es posible armonizar ambos mundos con coherencia.

Cómo eludir fallos típicos

El error más usual es poner todo el dinero en el vidrio y desatender herrajes y juntas. Otro clásico, seleccionar corredera por costumbre, cuando la practicable daría mejor aislamiento. También se suele ignorar la ventilación: una casa super atasca sin aireadores ni VMC puede amontonar humedad. Finalmente, mudar ventanas sin repasar sombreados es quedarse a medias. En fachadas sur, un vidrio bajo emisivo con factor solar alto puede calentar en demasía. Añadir un toldo, lamas o una celosía cambia el juego más que pasar de U 1,4 a U uno con dos.

Qué aguardar del proveedor

Un buen proveedor no solo vende. Pregunta por orientación, altitud, hábitos de uso y ruidos. Ofrece opciones de vidrio con sus factores solares y acústicos, explica diferencias entre herrajes y separa el valor U de la ventana completa. Presenta fichas técnicas claras y garantías con años específicos, no vaguedades. En carpintería de aluminio y carpintería de PVC hay marcas geniales y asimismo gamas que viven del marketing. La trasparencia es la mejor señal.

Cierre: una resolución más informada, un hogar más cómodo

No existe un ganador universal entre ventanas de aluminio y ventanas de PVC. El contexto manda. Si el propósito es aumentar al máximo aislamiento con un presupuesto razonable y huecos medianos, el PVC suele ofrecer la mejor relación costo-posibilidades. Si se persigue luz, grandes vanos, líneas finas y precisión mecánica en hojas pesadas, el aluminio toma la delantera. Combine eso con una instalación profesional, vidrios acordes al clima y una visión honesta de de qué forma se usa la casa, y la ventana va a dejar de ser un punto débil para convertirse en uno de los aciertos que más se Ventalun - Carpintería de Aluminio, PVC y Cristal ventanas de aluminio Culleredo aprecian cada día.



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